La clave para diferenciarse en un proceso de selección

AUTOCONOCIMIENTO

En un proceso de selección hay que saber diferenciarse del resto de candidaturas. Diferenciarse es explicar mi relato, que es único, pero para ello se requieren tres cosas: autoconocimiento, habilidades comunicativas y conocimiento de lo que busca el cliente que, en este caso, es el encargado de la selección.

¿Qué analizamos de nosotros que pueda ser importante para la oferta a la que nos hemos apuntado?

Experiencia: ¿Cuál es mi profesión objetivo? ¿Cuál ha sido mi experiencia? ¿Qué es lo más interesante que he hecho? ¿Qué me ha gustado más? ¿Qué funciones me interesan más o me desenvuelvo mejor? ¿He de resaltar alguna función, sector trabajado o actividad concreta de mi trayectoria para esta oferta o empresa a la que envío mi currículum?

Formación: ¿Cuál es mi formación? ¿Cuál destaco más? ¿Hay alguna formación complementaria muy importante para este trabajo?

Competencias: ¿Cuáles son las competencias que me definen?: resolución de conflictos, toma de decisiones, trabajo en equipoliderazgoplanificacióncomunicación, negociación, … Las competencias responden a la pregunta: ¿cómo eres trabajando?

Aptitudes: Capacidad numérica, analítica, aptitudes verbales…

Logros: Qué éxitos profesionales se han conseguido. No hace falta pensar en grande. A veces son logros más pequeños: adaptarse a un nuevo puesto de trabajo o a una profesión después de haber trabajado 10 años en otra; reinventarse; la satisfacción de los clientes; inicio de un negocio; un aumento de responsabilidades con éxito…

Historia: Aquella historia o anécdota sobre el trabajo que nos hace únicos y que explica cómo somos o cómo afrontamos el trabajo.

Todo ello, de forma conjunta, genera un relato único. Pero hemos de hacer este ejercicio de reflexión.

¿Por qué es tan importante el autoconocimiento para un proceso de selección?

Quien se conoce, tiene más posibilidades de obtener un puesto de trabajo. Es así siempre que se una a los otros dos apartados indicados en el principio del post: adaptación a la oferta y habilidades comunicativas.

Por una parte, quien selecciona, valora positivamente a quien se conoce. Por la otra parte, quien se conoce, puede adecuar mejor el discurso de su candidatura a la oferta. Tiene un relato más claro y más creíble que el que no muestra lo que sabe, conoce o es. Podéis visitar el post que escribí sobre mi experiencia en las entrevistas para ver cómo alguien puede responder muy vagamente a las preguntas que se realizan.

Quien tiene autoconocimiento sabe en qué ha de mejorarSabe qué puede hacer y qué no. Este es un valor incalculable para la selección, porque el profesional de la selección sabe quién tiene delante. Y no va a seleccionarlo si duda de qué candidato tiene frente a sí.

Deja un comentario